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La conferencia que dio en Chile una celebridad del mundo de la Historia nos llevo a reflexionar sobre el camino que parece estar transitando Chile para seguir prosperando. ¿Es la vía óptima o hay caminos mas fértiles? 

Reportando desde Santiago de Chile

Las imponentes cimas nevadas de la cordillera de Los Andes de un lado. Los rascacielos de “Sanhattan” del otro. En medio de las alturas que nos imponen la naturaleza por un lado y el progreso por otro, vivimos un intenso debate de ideas.

El moderno auditorio de la Universidad Adolfo Ibáñez estaba repleto de alumnos, profesores, periodistas y curiosos. Todos estaban ansiosos por escuchar a una especie de “rock star” del mundo de la Historia. ¿Su nombre? Niall Ferguson, profesor de Historia de origen británico egresado de la Universidad de Oxford que hoy da clases en la universidad de Harvard. Sus máas de 14 libros publicados y su intensa actividad para comunicar sus ideas, incluida una exitosa serie histórica en la televisión británica, lo consolidaron como uno de los historiadores mas destacados de la actualidad.

Me enfrenté por primera vez a las ideas de Ferguson cuatro años atrás en una conferencia organizada por nuestra empresa asociada, Agora Financial, en la coqueta ciudad de Vancouver, Canadá. La presentación me impactó desde el inicio. No sólo por su contenido sino también por lo entretenido de la charla. Ferguson se las arregla para hablar de historia de una forma muy divertida.

Por eso cuando me enteré de que estaría en Santiago, coincidiendo con una visita que tenía programada a nuestra dinámica oficina en Chile, no me lo quise perder.

Cuando hace cuatro años presencié la conferencia de Ferguson en Canadá, el investigador se dedicó a hablar sobre lo que llamaba “killer aps”, es decir, las “aplicaciones matadoras” que explican por qué algunos países progresan y otros no lo puedan hacer.

Pero el jueves pasado fue un poco más abstracto en su presentación. Presentó lo que llamó “una teoría muy corta sobre todo”.  Según Ferguson, con esta teoría se puede explicar toda la historia de la humanidad.

Ambicioso, ¿no es cierto? Sin duda. En su presentación explicó por que creía que la historia de la humanidad se podía explicar observando la interacción de sólo tres variables: las jerarquías, las redes y la naturaleza.

Se puede entender a las jerarquías como aquellos que gobiernan las redes, por ejemplo, los Gobiernos. Las redes representan a las personas organizadas en clubes o comunidades, entre muchas otras formas. Y la naturaleza es la naturaleza, que no se puede modificar y que nos da sorpresas que cambian el curso de la historia todo el tiempo.

Pero la charla se puso aún mas interesante cuando los alumnos de la universidad le empezaron a hacer preguntas sobre cómo su visión puede aplicarse a la actualidad mundial.

Hubo todo tipo de preguntas, pero una de las mas interesantes fue sobre sobre el tema educacional. “¿Qué opina sobre una mayor injerencia del Estado en el sistema?”, preguntó una coqueta estudiante.

A lo que Ferguson, luego de aclarar que no es un experto en Chile ni mucho menos, dio su respuesta conceptual sobre el tema. “Lo que les puedo decir es que todas las experiencias de mayor influencia del Estado sobre el sistema educativo que se hicieron en Europa en el pasado fracasaron. Está probado que la mejor forma de incentivar la educación es incentivando la competencia. Si ustedes creen que van a mejorar con el Estado en el medio, cuidado que se pueden llevar una sorpresa”.

“Creo que se están metiendo un autogol”, diría un par de días en una entrevista con el Diario Financiero.

Creo que esta advertencia es muy atinada, sobre todo en este momento donde Chile parece estar recorriendo el camino inverso que recorrió durante las últimas décadas y que le permitió estar a la vanguardia del continente.

Hoy el Estado parece querer estar presente en todas las situaciones de la vida de los chilenos. Parece haber un cierto consenso entre los chilenos en que el Estado tiene que regular y controlar todo. Y hay mucho por hacer en un país donde, hasta ahora, se podía vivir relativamente a salvo del Estado.

Entre varias iniciativas se está por aprobar una reforma para aumentar los impuestos, se quiere regular e interferir en la educación, se quiere reformar el mercado laboral y el mercado de los medicamentos. Parece que, luego de décadas de preocuparse porque el mercado pueda funcionar lo mejor posible y atraer inversiones de todo el mundo, hoy Chile esté recorriendo el camino inverso.

Y esto parece estar confundiendo, y mucho, a los chilenos.

Le cuento un par de casos concretos. Cuando salí del auditorio de la Universidad Adolfo Ibañez en la zona Peñalolén necesitaba ir hacia la zona de la avenida Isidora Goyenechea. No pasaba ningún taxi por la zona, por lo que no tenía la menor idea sobre cómo volver. Luego de preguntar a varios guardias y no conseguir una solución, una señora que estaba saliendo de la conferencia me ofreció llevarme en su auto junto a su marido.

A lo que con mucho agradecimiento accedí.

El viaje se hizo largo como consecuencia del tráfico, por lo que tuvimos una muy linda oportunidad para charlar sobre cómo ellos veían a Chile. La señora estaba atacada, decía que durante los últimos seis meses no pudo dormir, que nunca se sintió tan mal frente al futuro de la economía como hasta ahora. Ella es dueña de una escuela de aportes mixtos entre el Estado y los alumnos y, según me relato, hasta hace muy pocas semanas el Gobierno planeaba expropiarle la escuela y pagarle un precio mucho más bajo que el real. Y aparte, no le iba a pagar en efectivo sino que durante 12 años.

Dice que estuvo muy cerca de perder todo el trabajo de toda su vida y que, por suerte, hace unas pocas semanas este proyecto se había suspendido. Pero que la desconfianza que esto le había generado era difícil de superar.

Ahora, la otra cara de la moneda me la dio un taxista que me llevó en otro viaje hacia el fin del día. El taxista decía estar “harto que las diez familias que gobiernan Chile terminen manejando todo siempre y evitando que las reformas se hagan”. Que no veía la hora de que Bachelet pueda avanzar con su plan con mayor energía y velocidad.

¿Quién tiene razón, el taxista o la dueña del colegio? ¿Está Chile yendo por el camino correcto de mayor regulación e impuestos? ¿Es éste el camino para lograr que finalmente no sean sólo diez familias adineradas las que terminen manejando el poder en Chile?

 

LIBRARSE DE LAS 10 FAMILIAS

Parece haber un cierto consenso entre la sociedad chilena de que sólo hay dos caminos para resolver este problema de “crecimiento” que enfrenta Chile hoy.

“Seguimos defendiendo el libre mercado y que estos empresarios sigan haciendo lo que quieran y ganando mucho dinero a costa del pueblo, o atacamos el libre mercado, imponemos que el Estado controle todo y como consecuencia de esto los empresarios pierden poder y el pueblo chileno prospera y empieza a formar parte del crecimiento económico”, parece ser la gran pregunta.

Por mi parte, estoy convencido de que ésta es una falsa disyuntiva. Estoy convencido de que existe un tercer camino. Un camino que no es fácil ni rápido de implementar pero del que estoy seguro traerá mas prosperidad a todos los chilenos.

Esta tercera vía implica aprovechar todo lo bien que hizo Chile durante las ultimas décadas y ajustar lo que no anda bien. Ese tercer camino implica abrir el país aún más al mundo. Hacerlo aún más atractivo para los inversores de todo el mundo. Incentivar la libre competencia en todos los ámbitos, aún en aquellos donde los empresarios amigos del poder tienen su patrimonio. Invitar a chilenos y extranjeros a competir en esos mercados. A romper esos monopolios con más y mejores productos y servicios.

Ésa es la única vía que permitirá a Chile seguir creciendo al mismo tiempo que reduce el poder de los grandes empresarios que crecen al calor de los monopolios o sus relaciones con el sector político.

De la misma forma en que Ferguson suplicó a los chilenos que no sigan el camino de Europa a la hora de reformar la educación, yo le suplico a los chilenos que no sigan el camino de la Argentina o Venezuela para reformar su economía.

Créame que esto está comprobado: no funciona.

Le deseo una excelente semana,

Federico Tessore,

Para Inversor Global Chile.

Federico nació en Buenos Aires, Argentina el 25 de septiembre de 1975. Desde chico estuvo relacionado con el mundo de los negocios gracias a la influencia de su inquieto y emprendedor padre.
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